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Salud Mental

¿Es mejor el reguetón o la música clásica para el cerebro? Lo que realmente dice la ciencia

María Suárez Gómez · Psiquiatría de la infancia y adolescencia

5 minutos de lectura · Publicado el 25 de agosto de 2026

¿Es mejor el reguetón o la música clásica para el cerebro? Lo que realmente dice la ciencia

En los últimos días ha tenido una amplia difusión un artículo publicado por 20 Minutos en el que se analiza un estudio sobre la activación cerebral producida por el reguetón y la música clásica. La noticia ha reabierto un debate frecuente: ¿existe realmente una música "mejor" para el cerebro? Desde la psiquiatría, quizá la pregunta más interesante no sea qué estilo musical gana, sino si esa comparación tiene sentido. Porque, igual que ocurre con los tratamientos médicos, la respuesta depende siempre de la persona, del contexto y del objetivo que se persigue.

¿Existe una música mejor para el cerebro?

A raíz del artículo publicado en 20 Minutos sobre un estudio que comparaba la activación cerebral del reguetón frente a la música clásica, me quedé pensando en algo que en consulta vemos a menudo: la tentación de buscar “la mejor opción” como si existiera una respuesta única para todos. Y quizá lo más interesante del artículo no sea qué estilo “gana”, sino que nos obliga a replantearnos la pregunta. Desde la psiquiatría, la cuestión no es si el reguetón es mejor que Bach, o si la música clásica estimula más el cerebro que la música popular. La pregunta realmente importante es otra: qué persona, en qué momento y con qué objetivo. Tendemos a pensar que hay soluciones universales, también en algo tan íntimo como la música. Pero la experiencia clínica nos demuestra lo contrario una y otra vez. Un mismo estímulo puede ayudar mucho a una persona y resultar incómodo o incluso contraproducente para otra. Y, además, en la misma persona puede tener efectos distintos según su estado emocional o el momento vital en el que se encuentre. No toda activación cerebral es necesariamente positiva, igual que no todo lo que relaja es siempre beneficioso. Del mismo modo que no existe un único tratamiento válido para todos los pacientes, tampoco parece lógico pensar que haya un único tipo de música “mejor” para todos.

Lo que realmente dice la evidencia científica

La evidencia científica en este campo, de hecho, es bastante prudente. Sabemos que la musicoterapia puede ser útil como complemento en problemas como la depresión, el autismo o la esquizofrenia, ayudando a mejorar el estado de ánimo, la comunicación o la interacción social. Pero esos efectos no dependen tanto del género musical como de cómo se utiliza la música, con qué finalidad y en qué contexto clínico. Un niño con autismo puede beneficiarse de una intervención musical estructurada sin que el estilo sea lo más relevante. Una persona con depresión puede encontrar alivio en una canción concreta, mientras que otra puede experimentar con esa misma música un aumento de la rumiación. En ansiedad, a veces lo que ayuda es reducir la activación, pero en otros casos lo que se necesita es justo lo contrario: recuperar energía. No hay una regla fija.

El cerebro no responde igual en todas las personas

Algo parecido ocurre en pacientes con enfermedad de Parkinson, donde ciertos estímulos rítmicos pueden facilitar la marcha. Eso no significa que el reguetón sea un tratamiento ni que deba gustar a todo el mundo, sino que el ritmo, independientemente del estilo musical, puede tener un efecto funcional. La música no actúa igual en todos los cerebros porque, sencillamente, los cerebros tampoco son iguales. La historia personal, la cultura, el estado emocional, la personalidad o el momento clínico influyen de forma decisiva en cómo se vive un mismo estímulo.

En resumen

Quizá el verdadero avance no sea encontrar la "mejor música para el cerebro", sino aceptar que esa respuesta no es única. Igual que en medicina hablamos cada vez más de tratamientos personalizados, quizá también deberíamos hablar de una forma más individual de entender la música. Porque, al final, la mejor música no es la que más activa el cerebro, sino la que, en un momento concreto y para una persona concreta, consigue algo mucho más sencillo y más importante: hacerle sentir un poco mejor.

Contenido divulgativo elaborado por María Suárez Gómez. No sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante síntomas o dudas concretas, consulta con tu médico o profesional de referencia.